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Empresa perfecta

La anatomía de una empresa perfectaNo creemos posible garantizar que existan empresas perfectas, pero seguramente todos estaremos de acuerdo en que algunas organizaciones se acercan más que otras a ese ideal.

Si preguntáramos a jóvenes universitarios en busca de empleo en que empresas les gustaría poder trabajar, o a jóvenes ejecutivos a qué empresas admiran y les gustaría pertenecer, comprobaríamos fácilmente esta apreciación.

El canon de perfección empresarial no puede ser permanente, y necesariamente debe estar referenciado a una determinada época y a un cierto contexto. Los rasgos que pueden ser distintivos de una empresa que hoy pudiéramos calificar de perfecta, no pueden ser exactamente los mismos que los que los que fueron en  la revolución industrial, o los que serán en el futuro.

Es imposible repetir estándares de éxito en entornos competitivos diametralmente diferentes que lógicamente requerirán nuevos enfoques, estructuras, estrategias o comportamientos. En cada momento el patrón será distinto, porque es diferente el ecosistema donde las empresas perfectas aspiran a evolucionar con éxito a través de un desempeño competitivo superior.

¿Cuáles son las características comunes más relevantes y peculiares de una empresa perfecta hoy?

Hay millones de páginas escritas sobre variados aspectos del management, que directa o indirectamente pretenden responder a esta cuestión. Son miles los libros e informes de reputados expertos y reconocidas escuelas de negocios que también identifican ciertas características para las empresas de éxito. Desgraciadamente, la mayoría de los trabajos abordan esta reflexión lo hacen solo desde sus propias perspectivas de especialización, enfatizando en unos u otros aspectos concretos de la administración empresarial: desarrollo tecnológico, cambio organizacional, liderazgo, estrategia competitiva, gobierno corporativo, etc.

En todo caso, manteniendo una visión global de la empresa, tras desmenuzar e integrar las numerosas y variadas propuestas que a lo largo de muchos años hemos analizado, y tamizando y validando los resultados por nuestra propia experiencia profesional, se vislumbra con claridad un cierto consenso en las propuestas de la mayor parte de los expertos e instituciones que admiramos.

En suma, en empresaperfecta.es defendemos que existe un perfil compartido por la buenas organizaciones, creemos que existe un patrón de empresa perfecta que cualquier organización puede y debería emular.

En la lámina sintetizamos el perfil que proponemos. Este patrón de empresa perfecta integra seis rasgos que se descubren en todas aquellas organizaciones reconocibles por mantener un éxito consistente y sostenido en el tiempo.

En la lámina representamos el boceto de una empresa perfecta, de una Empresa AAA que está especialmente preparada para competir con éxito en esta segunda década del Siglo XXI:

PILOTADA, una empresa bien dirigida, que disponen de una estructura de liderazgo ejemplar.

APALANCADA, una empresa sólida, que cultiva y explota todos sus activos claves.

DEPURADA, una empresa tensionada, con alto grado de racionalización en sus sistemas y procesos.

EQUILIBRADA, una empresa razonable, que compatibiliza las distintas sensibilidades de sus grupos de interés.

INSATISFECHA, una empresa inconformista, hechizada por las oportunidades del cambio y la innovación.

OBSESIONADA, una empresa militante, fascinadas por la generación del valor diferencial y la experiencia del cliente.

Como nuestras pretensiones académicas son mínimas, podemos fácilmente aventurarnos a definir empresa perfectacomunidad de activos, recursos y talento, que combinados singularmente, permiten obtener de forma sostenida un desempeño superior al de su referencia competitiva, y aventurarnos también a recomendar el mecanismo que proponemos para alcanzar ese notable nivel de desempeño: el desarrollo sólido y equilibrado de las seis características anunciadas.

Obviamente ampliaremos la descripción de este perfil próximamente en sucesivos posts, pero antes de concluir esta introducción inicial, queremos resaltar algunos matices para garantizar que no puedan pasar desapercibidos.

Independientemente de que esta interpretación de empresa perfecta pueda ser discutible, queremos subrayar que una empresa perfecta no significa exclusivamente el que mantenga en el tiempo un rendimiento económico notable. Esta es sin duda una condición necesaria, pero no es suficiente.  Entendemos que hay otras dimensiones menos evidentes del desempeño empresarial (admiración social, resiliencia, reputación, etc.) en las que también debería sobresalir una empresa perfecta, entre otras razones, porque estos rendimientos más sutiles, son en gran medida inductores de resultados de negocio.

Queremos destacar por último que creemos en el éxito empresarial cuando este es consistente, cuando es consecuencia de su propia planeación (plan + acción) inteligente. 

En este sentido confesamos que tenemos mucha cautela en diferenciar empresa y negocio. Defendemos que una empresa perfecta necesariamente deberá ser un buen negocio, pero que en modo alguno un buen negocio podrá aspirar, por el mero hecho de serlo, a ser una empresa perfecta.