Una clave del éxito empresarial: reconocer su ecosistema

Hemos concluido en el post previo: el management: ¿una ciencia social o un arte efímero?, que el canon de perfección empresarial debe estar necesariamente referido a un determinado contexto, que las características de una empresa perfecta necesariamente serán diferentes en cada época porque serán distintos los ecosistemas donde debe prosperar para tener éxito.

El concepto de ecosistema parte de la tesis de que la existencia y evolución de los organismos no puede comprenderse de forma aislada, si no sólo a través de sus relaciones y flujos de energía con los otros organismos de su alrededor y por su capacidad de adaptación al medio circundante.

Si aplicamos este concepto al ámbito empresarial y al progreso de las organizaciones, sin pretender establecer ninguna tesis académica, resulta tremendamente ilustrativo: toda empresa se comporta básicamente como un organismo vivo.

Cualquier empresa es un ser que nace, crece, reproduce, transforma, progresa o se degrada, permanece o desaparece, al igual que lo hace cualquier otro espécimen de otra naturaleza en su propio ecosistema. Todos conocemos casos de cómo se han desvanecido potentes compañías, o cómo han prosperado pequeñas empresas, o cómo se han deteriorado o mejorado organizaciones. Todos recordamos cómo algunas empresas han conseguido fagocitar a sus poderosos competidores, o cómo otras han sido succionadas por alguno de sus proveedores.

Pero no solo hay depredadores y devorados en el mundo empresarial, también hay organizaciones que se necesitan y trabajan juntas para desarrollarse unidas, como algunos hongos y otros vegetales en una simbiosis rentable para ambos, o entre las abejas y las flores que firman un acuerdo vital para ambos. Como anécdota, siempre he considerado este acuerdo genético entre abejas y flores, como la mejor y más didáctica metáfora del concepto de alianza estratégica en el ámbito empresarial.

En suma, en empresaperfecta.es creemos que el concepto de ecosistema permite ilustrar e inducir muchas ideas interesantes sobre la evolución y éxito empresarial.

La empresa no es un ente independiente, es un sistema dinámico y relativamente autónomo pero que está anclado en un medio con el que interactúa constantemente: su propio ecosistema. Una empresa efectúa constantemente intercambios energéticos (productos, servicios, información, valor, dinero,…) con su entorno, al igual que hace cualquier otro organismo vivo y, como éstos, en tanto que este balance energético le resulte positivo, tendrá la oportunidad de progresar y tener éxito, evolucionando sin engrosar la lista de especies en peligro de extinción.

Una empresa se relaciona cotidianamente con todos sus grupos de interés: clientes, talento, socios, mercados, sociedad, proveedores, etc., e intercambia con ellos energía de todo tipo, tangible o intangible, económica o emocional, y si esa empresa tiene éxito notable y sostenido, si esa empresa camina hacia la perfección, seguro que en ese intercambio obtiene un saldo positivo que le permite invertir en mejorar sus competencias, activos, ventajas,…, para que las relaciones con su entorno sean cada vez más fluidas, confiables y rentables.

Aparcando ahora la biología, necesitamos centramos en una idea sencilla y evidente: conocer en profundidad y amplitud el entorno competitivo, el ecosistema en el que se desenvuelve una empresa en particular, es condición indispensable para que pueda adoptar las necesarias decisiones inteligentes para impulsar su progreso.

Cada empresa en particular debe escudriñar, reconocer y evaluar las características específicas de su ecosistema, para poder decidir su estrategia competitiva como la forma más efectiva de progresar en él. Las empresas perfectas necesitan hoy más que nunca ser conscientes de su ecosistema, para que sus respuestas sean más acertadas (su balance energético les sea más positivo), favoreciendo su mejor adaptación y desarrollo como organismo vivo.

Obviamente cada empresa tiene su propio ecosistema porque tiene sus peculiaridades (sector, estrategia, mercado, competencias,…) sin embargo, todas comparten unos elementos comunes, independiente del que sea su carácter, propuesta de valor, cultura, dimensión o modelo de negocio.

Ese entorno competitivo general es el que sintetizaremos en el siguiente post: “Globalización: el ecosistema empresarial común”, como descripción a vista de pájaro del contexto compartido donde tienen que competir todas las empresas que aspiren a tener éxito hoy, en esta segunda década del Siglo XXI.

Publicado por

Fran Gutierrez

Soy Fran Gutiérrez. Este blog nace de mi profunda convicción de que el conocimiento es el único activo capaz de apalancar el futuro sostenible de nuestra sociedad, y de que todas las empresas tenemos aún muchas lecciones que aprender y aplicar para aspirar a ser organizaciones socialmente competitivas.

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